Pollock
Era difícil que aquella tarde lo encontrara, caminaba sin sentido como solía hacerlo cada vez que algo me superaba. Las caminatas eran cada vez más recurrentes, los nervios imposibles de controlar. A mi alrededor todo se desmoronaba. ¿Qué me hacía defender esto con tanta pasión? ¿Por qué había llegado al límite de lo imaginado? Me detuve antes de acercarme, desconocía mi aspecto. Respiré hondo tratando de tranquilizar los nervios estancados en la garganta. Antes de cruzar la calle vi mi reflejo en una de las ventanas del café frente a mí. Mi rostro era en sí una geografía detallada de mi historia. Cubrí mi rostro con las manos y me detuve en medio del camino. Lo vi alejarse. El regreso a casa fue aciago, los nervios en la garganta no dejaban de moverse. Quería estar lejos de mí. Colocar mi cabeza sobre una mesa y que el cuerpo anduviera en libertad, quería olvidarme de mí misma y si ese Ser estaba en mi cabeza, lo quería fuera. Las paredes blancas de la cas...
