Ejercicio de escritura.
Por Viridiana Nárud
¿Se puede hablar de épica cuando sólo queda olvido y derrumbe, cuando la transcendencia más grande del padre es la transgresión de la psiquis del hijo, cuando no hay ciudades fundadas ni bienes heredados? ¿Puede existir gloria en los deshechos de la imposibilidad o son hechos causales que invitan a la autodestrucción?
Era tarde y había terminado todas mis tareas mucho antes de lo planeado, así que mi mente se enfrentaba al desafío de evadir la profundidad de la tristeza y sus recuerdos. Lo que provocaba el tiempo libre era volverme servidumbre del pasado. Caminaba de un lado al otro de la casa, mi pierna derecha comienza a moverse compulsivamente convirtiéndose en un tic nervioso. El tiempo libre me permitía detenerme en las heridas y escarbar hasta abrirlas. Eran las fantasías del ocio que me permitían vislumbrar la idea de lo que mi padre era.
En una familia de bastardos y de apellidos hurtados, sin herencias, con leyendas de antepasados mejores, me preguntaba cómo es que un día el ser humano renuncia a sus sueños y se conforma con la miserable realidad. Cuando la realidad y los sueños se entremezclan se le permite al ser humano desafiar su destino. Porque lo que somos no está dado en la naturaleza de nuestra estirpe, se nos otorga en los sueños y en lo divino de éstos. Pero lo real es que mi apellido era robado.

Comentarios
Publicar un comentario