Invisible para ti
Por Viridiana Nárud
Desperté con la impresión de que el sueño transcendía la barrera de lo onírico para depositarse en la realidad de mi mañana. Quería escribirte, decirte lo que pienso, en cómo poco a poco dejaste de ser un sueño para convertirte en pesadilla. Sin embargo, el hacerlo sería aceptar que aún deseo una relación contigo. ¡Que muera todo! ¡Que muera este sentimiento oculto que te dibuja en deseos nocturnos! Que mueran las palabras que te dije que incendiaron tu ego.
Calenté mi café del día anterior y abrí mi libro de Daniel Moyano, hablaba de esta relación invisible y fantasiosa que puede generarse entre el escritor y a quien le escribe, porque siempre existe un otro a quien nos dirigimos. Llevo años pensando que tal vez algún día podrías leerme y que de esa manera entenderias esto que hay en mí, sobre todo la urgencia. Quería que entendieras que siempre es una sorpresa amar, que lo ha sido para mí. Quiero que sepas que en mi familia se expulsa, se castiga, se somete al sujeto amado al olvido. Siempre es preferible entregarse a otro, a uno que lastima, que te hiere físicamente, pero que no puede tocar lo más profundo de ti. Mi familia está llena de Penélopes y comienzo a pensar que quizá yo también lo sea.
Por eso quería escribirte, para decir que eres una basura por no haberme visto, por no sorprenderte de mi mirada hacia ti, por mantenerme invisible ante cada caricia. Quiero que sepas que conozco tu impotencia física, moral y emocional, que eres un hombre triste e invisible para ti.

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